Seguimos con Hofmann...

La última entrada del blog fue sobre Albert Hofmann y el descubrimiento de la estructura de la quitina. En esta nueva entrada seguimos con este investigador y algunas derivaciones alucinantes.

Figura 1: Caricatura de A. Hofmann. Autor: Rafa Gámez (http://rafagamez.com/)

Resulta que trabajando para los Laboratorios Sandoz (en Suiza) Hofmann tenía como parte de su tarea buscar formas alternativas de sintetizar drogas hemostáticas (que detienen hemorragias) y ocitócicas (que estimulan los músculos del útero) derivadas del ácido lisérgico. Ya se conocían la ergotamina y ergobasina con esos efectos y que se habían aislado del cornezuelo del centeno (un hongo). Todas estas sustancias tenían en común una parte de su estructura: el ácido lisérgico (LSD).

Hofmann comenzó a sintetizar derivados del ácido lisérgico mediante la unión de éste con diferentes aminas (compuestos orgánicos que poseen nitrógeno). Entre todas las pruebas que hizo, en la número 25, unió dietilamina al ácido lisérgico, la sustancia fue bautizada LSD-25 (el nombre químico correcto es dietilamida del ácido lisérgico) (ver video). La sustancia fue probada en ratones y demostró poca actividad pero alteró notablemente a los roedores; esto ocurrió en el año 1938.

Video: de la simple unión de una amina con un ácido nació este compuesto con propiedades tan alucinantes.

El resto de la historia es bastante conocida: cinco años después Hofmann sintetizó nuevamente la sustancia y sin querer "se pegó el primer viaje lisérgico". Parece que el mínimo contacto de sus dedos con la sustancia hizo lo suyo, ¡hay que trabajar con guantes! Así nació, ¿de casualidad?, el LSD-25, la sustancia alucinógena más potente conocida.

Años después, ya con los hippies y The Beatles dando vueltas, Hofmann quedó “pegado” a LSD-25 y su posterior utilización como droga recreativa, pero él no tuvo que ver con eso. El precursor de esa movida fue el Dr. Timothy Leary (psiquiatra) que trabajaba en Harvard experimentando con este alucinógeno y la psicoterapia, hasta que fue desplazado por sus protocolos poco ortodoxos. Cuenta Hofmann que en una oportunidad Leary hizo un pedido al laboratorio Sandoz de 100 g de LSD-25, teniendo en cuenta que la dosis para una persona de 70 Kg es de 0.07mg, ¡el pedido de Leary era de 1 millón y medio de dosis!... ¿no será mucho?

Por último, es muy llamativa la similitud estructural de algunas sustancias alucinógenas con neurotransmisores de nuestro sistema nervioso. La dimetiltriptamina (DMT) y la psilocina son prácticamente iguales a la serotonina (un neurotransmisor), las tres poseen los que se llama un grupo indol (recuadros naranjas) pero con algunas variantes que explican los diferentes efectos.

Figura 2: La psilocina, la DMT y el LSD son conpuestos alucinógenos. La serotonina es un neurotransmisor. En naranja está recuadrada la parte que tienen en común estas sustancias, llamada grupo indol.


Albert Hofmann, hizo por cierto muchos aportes más a la farmacología y varias drogas creadas por él son utilizadas a diario en hospitales de todo el mundo (en obstetricia y geriatría), pero para todos quedará en la historia como el papá del LSD. A propósito vivió 102 años…lindo, largo y fructífero viaje se pegó.

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