Las modas infantiles y la...biología.

Estamos en pleno auge de las pulseritas hechas con gomitas de colores. Un verdadero dolor de cabeza, sin dudas. En casa hay gomitas por todos lados, su costo es un robo, la perra cachorra se las come, las querés barrer se enroscan y rebotan, lo que se dice una porquería. Pero a no desesperar, todo material, incluso este puede servir para alguna de nuestras clases de biología.

Manoseando una pulserita de estas se me ocurrió que es una buena analogía de la estructura primaria de un polipéptido (ya sé, como toda analogía tiene sus limitaciones). Cada gomita sería un monómero es decir un aminoácido, y como las hay de varios colores, cada color representaría un tipo de aminoácido.

 Figura 1: "Aminoácidos"


Además se puede trabajar el concepto de diversidad, ya que podemos empezar haciendo cadenas cortas (de dos o tras gomitas) y ver cuantas variantes posibles habría si dispongo de varios colores. Aumentando la cantidad de gomitas quedaría bien claro que con péptidos de apenas cinco aminoácidos la cantidad de variantes ya es prácticamente infinita; ni hablar de cadenas de 50 o más aminoácidos.

 Figura 1: "Polipéptido"

Y creo que hasta acá llegó la cosa, porque los enlaces peptídicos no son elásticos y en las gomitas no habría nada que represente los diferentes grupos radicales de los aminoácidos, con lo cual olvidemos utilizar esta analogía para todo lo que sean estructuras secundarias y demás. Ahora que lo pienso bien, no sé si estas gomitas de morondanga sirven siquiera para esto.

Pablo Otero


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